ESTA EDITORIAL da continuidad a la entrega anterior titulada “Precarización laboral en los maestros de asignatura de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León“, que expone ampliamente la situación a la que están sometidos los docentes y que genera la precarización laboral que nos preocupa. 

 

Maestros de asignatura: los “olvidados” y los “nadies” de la universidad pública.

Las grandes ciudades modernas, Nueva York, Paris, Londres, esconden tras sus grandes edificios hogares de miseria que albergan niños mal nutridos, sin higiene, sin escuela, semillero de delincuentes. La sociedad trata de corregir este mal, pero el éxito de sus esfuerzos es muy limitado.
Prólogo de Los Olvidados.

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando la escoba.
Fragmento del poema Los Nadies.

Ante el último artículo expuesto en la página de Tesis11, resultó inevitable relacionar a los profesores de la universidad pública con la película “Los Olvidados”, de Luis Buñuel, y con el poema “Los Nadies”, de Eduardo Galeano. En esas obras encontramos personajes ninguneados por una sociedad de “privilegiados”, para los cuales solo son fuerza de trabajo reemplazable. Paradójicamente, en lo público a los maestros se les menciona como aquellos que educan, forman y forjan el futuro de nuestros hijos, pero en lo privado vuelven a su condición de nadies, de olvidados.

No estamos de acuerdo con la inestabilidad laboral en ningún caso. Cuando hablamos de los maestros en general, y particularmente los de asignatura, nos preocupa profundamente qué calidad de educación pueden brindar los maestros que viven con tantas limitaciones económicas.

La anterior situación nos llevó a preguntarnos, ¿cómo pueden los maestros de la UANL soportar décadas de inestabilidad laboral y no exigir sus derechos ante las autoridades competentes? Paralelamente, encontramos demandas en periódicos nacionales y suspensión de actividades en instituciones similares en el resto del país. Aunque desconocemos las maneras de operar de las otras universidades públicas, nos tomamos el trabajo de intentar comprender bajo qué parámetros la principal universidad pública del noreste logra mantener aplacado al profesorado. Lo que encontramos fue lo siguiente:

• Cuando un maestro ha expuesto su inconformidad, ha visto reducida o anulada su asignación de materias en los siguientes ciclos escolares, por lo cual queda fuera de la universidad.
• El Sindicato de Trabajadores de la UANL (STUANL) solo permite que los maestros con base se afilien a su grupo. Esta situación se presenta desde el año 2000, donde la votación no fue secreta, razón por la que muchos apoyaron la iniciativa para no perder “privilegios” ante los entes de poder.
• Falta de nombramiento que les permita votar y ser votados en las elecciones de la dirección de cada facultad y como consejero maestro.
• Carecen de participación en la junta directiva con posibilidad de proponer mociones y votar los acuerdos que se llevan a cabo en estas.
• No cuentan con la posibilidad de obtener estímulos establecidos en la legislación universitaria.

Sin embargo, más allá del miedo, la represión y la anulación del docente sin “privilegios” por parte del sistema institucional, hemos encontrado en el ambiguo y confuso reglamento de la UANL , artículos que dan por entendido que los maestros que posean una dedicación mayor a 20 horas semanales podrían acceder a formas de contratación más estables, en caso de que fuera reconocida su labor y se aspirara a que pudieran cumplir sus funciones de manera óptima.

Sin entrar en mayores detalles, exponemos los artículos:

Reglamento del personal Académico:
Título II. Capítulo 1. Artículo 10:
…El profesor asociado dedica medio tiempo o tiempo completo a las actividades académicas.

Estatuto General:
Titulo 1. Capitulo III. Artículo 3, X: Expedir y aplicar las normas relacionadas con la selección, el ingreso, la promoción y el estímulo del personal académico, para integrar una planta docente que permita el mejor cumplimiento de sus funciones.
Titulo 3. Capítulo 1. Artículo 133, VI: Ser promovido a categorías y niveles superiores, mediante el cumplimiento de las disposiciones del Reglamento del Personal Académico.

Solo nos queda la esperanza de que en poco tiempo los maestros no “privilegiados” puedan tener su mente y alma enfocados más en la calidad de su trabajo, y en consecuencia de la educación mexicana, que en el precio del kilo de tortilla.